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jueves, 18 de junio de 2015

HUESO SECO. CAPITULO 1

Hueso Seco
CAPITULO I

Al amanecer Russek repasaba en su mente lo que pasó la noche anterior. Antes de dormir no le había parecido tan importante, incluso durmió bien esa noche, solo ahora le estaba tomando un poco de importancia aunque tal vez a un no la importancia que merecía lo que hizo esa noche, lo que dijo esa noche, las palabras que lo condenaron.
La tarde anterior una reportera llamó por teléfono para pedir una entrevista con el Lic. Gustavo Perla, él director de la Comisión de investigación de asuntos paranormales (la comisión temporal encargada de recopilar información que fuera útil para que el congreso tomara una decisión sobre la reforma a la ley de asuntos paranormales). Gustavo se negó así que la periodista pregunto si alguien más le concedería la entrevista, Russek se ofreció. Y esa misma noche después del trabajo guiaron a Russek hasta los estudios de grabación.
El set tenía cómodos sillones queriendo crear un ambiente de confianza, la joven reportera estaba sentada en un sillón individual y Russek a un lado en uno mediano, como para tres personas.
En la entrevista hablaron de lo que se esperaba, sobre la propuesta de reforma a la ley de asuntos paranormales, al principio solo hablaban de datos, de números, luego pasaron a preguntas más complicadas, complicadas para Russek al menos, que no había tenido tiempo de prepararse.
--Bien Licenciado, sobre la propuesta todos en ésta ciudad, y quizá en todo el país tenemos una postura, quisiera saber ¿Cuál es la suya?—Pregunto la periodista.
Russek titubeó antes de contestar, se vio un poco nervioso, pero la verdad es que no era así, no estaba nervioso, a pesar de que era un tema delicado el que trataban y a pesar de que era la primera entrevista que le hacían para la televisión. Él nunca se ponía nervioso, fue lo contrario, estaba tan confiado que se dio el lujo de distraerse. Lo distrajo la facilidad, la naturalidad y el profesionalismo de la joven, raro encontrar eso en una joven bonita, el resto de su atención la utilizo para observar de abajo para arriba y arriba para abajo a la reportera sin que las cámaras lo notaran. Cuando pudo procesar la pregunta contestó.
--Bien… Es que yo tengo una postura, pero. OK yo, como algunos saben soy uno de los tres conservadores que tiene que tener la comisión, somos del partido del bienestar de Hueso seco, y ya sabe la postura, nuestra postura es… Es bueno, conservadora como saben, protegemos los derechos humanos que se ponen en riesgo con la propuesta “firmes”… –hiso una pausa lo suficientemente larga como para hacer pensar que había terminado, pero no había terminado solo no se decidía a continuar, cuando quiso continuar diciendo “pero…” la reportera habló al mismo tiempo y lo interrumpió, Russek no habló y hubiera deseado que la joven no se diera cuenta de que trató de hablar, pero se dio cuenta y se calló cediendo la palabra con lenguaje corporal y luego verbalmente  pidiéndole que por favor continuara.
Profesionalismo—no pudo evitar pensar Russek, y luego siguió—Sí, decía que además de esa postura tengo una personal.
--Eso es interesante, cuéntenos por favor—Animó la joven.
--sí, es una postura más “neutral”, lo que pasa es que he… Dentro de la investigación que hemos hecho he encontrado cosas interesantes. Por ejemplo los “Anfibios” en su cultura y en sus creencias no admiten otra forma de gobierno más que a su Dios, al que le dedican sacrificios humanos ni tampoco respetan otras razas más que a ellos, a nivel cultural tienen el ideal de someter a las otras razas a su poder y al de su Dios y eso convierte a las asociaciones religiosas de éste tipo en un peligro, en un gran peligro yo diría. Y con los aracn… Perdón, los apóstoles de Arácnea es lo mismo, culturalmente quieren someter a toda la humanidad a su Deidad y a ellos en sí. Y yo estoy consciente de lo loco y exagerado que suena esto Rosario pero yo creo que más vale ser precavidos –Dijo Russek primero algo lento y después fluido.
--¿y ser precavido significa aprobar la reforma o que diría usted?
--Significa tomar con cuidado la decisión, investigar más y tal vez cambiar algunos puntos de la reforma para que no sea tan agresiva y luego aprobarla por qué quizá, con los peligros que son éstas sectas esté algo justificado su agresividad a los derechos humanos.
--Eso sonó bastante radical viniendo de un conservador—Comentó la reportera Rosario Mora en tono de broma.
--No, bueno soy neutro en este momento, pero si la investigación demostrará los peligros de las sectas de Araknea y de los anfibios si me vuelvo radical. —Lanzó una pequeña sonrisa al final de la frase, pero no pareció divertido, por qué dejó claro que hablaba en serio.

        Miguel Ángel Russek se levantó con esto en mente, se vistió, desayunó apenas un plato de cereal con leche y se fue a trabajar.
Llegó a su trabajo (las oficinas del ayuntamiento), estaba a la expectativa, esperando las reacciones de la gente que lo vio en la televisión. Saludó a algunos colegas de otras áreas, a las y los policías que hacían guardia, pero la respuesta fue el mismo saludo desanimado de martes por la mañana. Luego se topó con algunos que supieron que se había ofrecido para ser entrevistado, una secretaria dijo—miren es el tipo de la tele--, --me das un autógrafo, guapo—dijo un conserje bromista. Así que Russek se relajó y le empezó a quitar al asunto la poca importancia que le había dado.
Russek llegó a la sala destinada para su comisión, una sala de juntas común y corriente, de cualquier manera la comisión no iba a durar mucho, solo hasta que el congreso apruebe o desapruebe la reforma, lo cual podía llevar mucho tiempo o muy poco, en ningún caso demasiado como para tener oficinas independientes, ni tan poco como para no molestarse en atornillar esa placa afuera de la sala. Cuando llegó ya estaban Sandra barroso y Manuel Zúñiga ambos militantes del PCHS (Partido para el Cambio de Hueso Seco), ninguno de ellos mostró haber visto a Russek en televisión, en la hoja donde firmaban su asistencia ya estaba el nombre de Jaime Martínez, casi amigo de Russek. Jaime entró en el momento que Ángel firmaba. Jaime se le quedó viendo a Russek, parecía que tenía algo importante que decir, pero se limitó a saludar y se quedó cerca de la puerta. Russek saludo y como es su costumbre se dirigió al comedor por un vaso de café, Jaime salió tras él, y camino al comedor lo abordó.
--Ángel— llamó para que esperara, lo alcanzo y se acercó un poco más que lo normal y le susurró—Te vi ayer en la tele--.
--Sí, pero no doy autógrafos—contestó tranquilamente Russek.
 Jaime quedó impactado con esa respuesta, no lo pudo ocultar.
Ángel Russek no notó a tiempo la actitud seria de su compañero porque nunca la había visto. Jaime ni siquiera supo que decir, esperaba que Russek tuviera idea de lo que había hecho, del problema en el que se había metido: titubeó, estaba en shok con la ingenuidad de su camarada, pudo haber gritado pero se contuvo, no era nada prudente gritar, ni tampoco quería ofender a su compañero que ya estimaba.
--Acompáñame al baño –dijo Jaime ya calmado.
Seguía con expresión facial seria y severa, para entonces Ángel ya estaba entendiendo  de que se trataba todo eso.
Entraron al baño, por suerte no había nadie. De nuevo Jaime se enfrentaba al mismo dilema; no sabía por dónde comenzar, cerró la puerta, tomó aire y lo contuvo porque no sabía que decir. Russek lo ayudó a empezar.
— ¿Me excedí?
Jaime soltó el aire en un suspiro y luego habló.
--Sí, te excediste, y tienes razón, yo opino lo mismo, pero no debiste decirlo en televisión—Hizo una pausa por que comenzaba a alterarse de nuevo, caminaba de un lado a otro, movía las manos, se detuvo, respiró un poco y continuó. — Estas haciéndole mala publicidad al PBHS, lo haces quedar mal ¿entiendes? Peor de lo que los de mi partido podrían, míralo desde su punto de vista; ellos cuidan mucho su imagen de conservadores, de defensores de los derechos humanos y tú
“Los de tu partido no son unos santos. Entiende; Esto no se trata de brujería, zombis, anfibios y arácnidos, ni tampoco de derechos humanos, se trata de  poder.”
Jaime se había excitado de nuevo, ya había aumentado el volumen de su voz. Apenas terminó de decir eso sacó un revolver que traía fajado en el pantalón oculto con la camisa y lo sostuvo frente  su rostro, miró a Russek a los ojos. Russek temió, no podía evitarlo, le tenía confianza al tipo pero al verlo alterado y armado tuvo la reacción natural del miedo, y aunque él intentó evitarlo su lenguaje corporal lo mostró.
¡TÓMALA!—Dijo secamente Jaime, intentando no gritar.
Ángel no podía reaccionar, estaba convenciéndose a si mismo de que su camarada no le iba a disparar. Jaime se dio cuenta del miedo de su compañero, así que giro el arma en su mano para tomarla del cañón para ofrecerla correctamente.
—Tómala—Repitió, tranquilo, con voz moderada pero firme. La mirada igual de firme y todo él severo, inflexible.
Después de otra pausa Russek tomó el revolver, y se lo guardó tal como su amigo lo había guardado.
Cuando Ángel se hubo guardado el arma, Jaime se tranquilizó y abrazó a su amigo, ahora era su amigo, antes solo podían ser compañeros, camaradas, ahora había una situación que probaba su amistad.